Nuria Tolcheff

The Call

Monstruo que hay en mí

No cambiaría por nada el dolor abrazada a quién me hace feliz

Llorar sólo es terrible cuando otros te recuerdan de esta manera

El vertigo se cuela, no me deja respirar por mi nariz

Mis ojos vuelan con imágenes borrosas
Mi corazón se remueve y escasean las brillantes centellas del ayer
Sólo hoy recuerda »los corazones rotos no se sanan así»
Me diste de comer  y luego te arrepentiste de alimentar al monstruo que hay en mi
Saltaste con los ojos cerrados y te quedaste atrás en el impulso
Decidiste tener el miedo de quienes quisieron ser y nunca fueron
Tu decides que son dramas, mientras yo me distraigo rompiendo obras de arte
No quiero ir a ninguna parte, si no es contigo
La faraona  no es más que una mentira que tu mismo me has obligado a escuchar
Recuerdo tu vicio sentado en el sofá, sintiendo que muero voy a explotar
Bicicletas de colores en el parque, reminiscencias de un intento sorprendente
Contradicciones y ganas de volver a verte
Aislada del resto de la gente
De repente aparece una cueva escondida en la montaña de al lado
¿Es mi vecino un alien de otra parte?
Me pregunto hasta dónde será capaz de buscarme
Sonrisas rotas y dramas mañaneros
Chocolate con leche y electrónica industrial
Hamburguesas y djs en el coche astral
Mi vecino nunca se tumbó conmigo
Prefería mirarme mientras dormía un domingo
Quiero despertarme de esta pesadilla y darme cuenta de que nunca dormiremos en la
misma cama
Quiero dejar de soñar despierta y vivir soñando
Pero no puedo, estoy enrabietada por que me echaron de esa cueva
Pisoteando mi alma y mis intenciones volaron lejos
Puedes ver el reflejo en el charco, al lado de los columpios de quienes se hicieron mayores y nunca se apoyaron.